Una ficha de segunda mano debe responder a una pregunta sencilla: ¿qué necesita saber alguien que todavía no tiene el artículo delante? Para llegar a esa ficha hay varias decisiones previas: seleccionar, revisar, medir, fotografiar y describir sin ocultar las señales de uso.
Este es el proceso general que seguimos en Rastro Ripollet. Puede variar según se trate de ropa, calzado, decoración o mobiliario, pero mantiene el mismo objetivo: que el catálogo sea útil para decidir si merece la pena preguntar o desplazarse.
1. Identificación y primera selección
Primero identificamos el tipo de artículo, material aparente, marca cuando puede comprobarse y cualquier información disponible en etiquetas o documentación. No atribuimos una composición, época o autenticidad solo por apariencia.
En esta fase se separan piezas que necesitan limpieza, reparación, una comprobación adicional o que no son adecuadas para publicarse. Una marca conocida no compensa un daño estructural ni la falta de seguridad.
2. Revisión adaptada a cada producto
En ropa observamos tejido, costuras, cierres, cuello, axilas, puños, entrepierna, bajos y forro. En calzado comprobamos suela, unión, interior y deformaciones. En muebles revisamos estabilidad, uniones, cajones, superficies, humedad y señales de insectos.
La revisión no convierte una pieza usada en nueva. Sirve para clasificar su estado y detectar qué debe explicarse o fotografiarse con más detalle. Si el defecto impide un uso razonable o requiere una reparación desproporcionada, la pieza no debería presentarse como lista para usar.
3. Limpieza y preparación
La preparación depende del material y de las instrucciones disponibles. No todos los textiles admiten el mismo lavado y no todo mueble debe tratarse con el mismo producto. Se evita una intervención que pueda ocultar daños o alterar la pieza únicamente para la fotografía.
Los arreglos realizados deben ser estables y, cuando sean relevantes, formar parte de la descripción. Una reparación bien hecha puede alargar mucho la vida de un producto; esconderla genera desconfianza.
4. Medidas que ayuden a decidir
La talla de una prenda se acompaña, cuando es posible, de medidas reales. Pecho, cintura, largo, hombros o entrepierna permiten comparar con otra pieza del armario. En muebles, ancho, fondo y alto son imprescindibles, y a veces también altura del asiento, apertura de puertas o espacio interior.
Las medidas se indican como aproximadas porque la posición de la cinta y las formas irregulares pueden introducir pequeñas diferencias. Nuestra guía de tallas y medidas explica cómo compararlas.
5. Fotografías de la pieza concreta
La portada ayuda a reconocer el producto, pero una buena ficha necesita mostrar frente, espalda, laterales, etiquetas y detalles relevantes. Las señales de uso no deberían desaparecer mediante retoques.
Algunas imágenes del catálogo pueden presentar la prenda sobre un modelo virtual para ayudar a imaginar el ajuste. Esa representación es orientativa: la decisión debe basarse en fotografías del artículo, descripción y medidas, porque el cuerpo virtual no sustituye una prueba real.
6. Descripción y estado
La descripción debe diferenciar hechos observables de interpretaciones. Color, medidas, material indicado en etiqueta y defectos visibles son datos. Expresiones como “vintage” o atribuciones de época requieren fundamento.
El estado resume la conservación, pero no sustituye el texto. Dos piezas clasificadas como “buen estado” pueden tener señales distintas, por lo que conviene leer la ficha completa y solicitar detalles si algo no queda claro.
7. Publicación y disponibilidad
Una vez revisada la ficha, la pieza se publica en el catálogo. Como muchos artículos son únicos, la disponibilidad puede cambiar. Cuando se vende o reserva, debe actualizarse para evitar que la web prometa algo que ya no está disponible.
Si una ficha contiene un botón de Vinted, ese enlace conduce a una plataforma externa. Si se utiliza WhatsApp, la referencia del producto facilita localizarlo y responder sobre medidas o disponibilidad.
Qué puedes pedir antes de decidir
- Una medida adicional.
- Una fotografía cercana de una zona concreta.
- Confirmación de disponibilidad.
- Información sobre un defecto o reparación descritos.
- Aclaración del canal y condiciones de compra.
Explicar el proceso no significa afirmar que nunca pueda escaparse un detalle. Si detectas una diferencia o necesitas más información, comunícalo: una ficha útil también mejora con preguntas reales de quienes consultan el catálogo.



