Es una de esas noticias que parecen lejanas pero tocan de lleno tu armario: a partir del 19 de julio de 2026, las grandes empresas de la Unión Europea tienen prohibido destruir la ropa y el calzado que no consiguen vender. La medida forma parte del Reglamento europeo de Ecodiseño (ESPR), aprobado en 2024, que va desplegándose por fases.
¿Qué se prohíbe exactamente?
Hasta ahora, una parte de los excedentes de la moda —prendas nuevas, sin estrenar— acababa incinerada o triturada porque salía más barato que almacenarla o darle salida. Eso, para las grandes compañías, se acaba: los excedentes tendrán que encontrar otro camino, ya sea la donación, los outlets, el reciclaje o... la segunda mano.

El pasaporte digital de las prendas, en camino
El mismo reglamento prepara otra novedad que oiremos mucho: el pasaporte digital de producto. La idea es que cada prenda vendida en Europa lleve asociada una ficha digital con información sobre sus materiales, su huella ambiental y su facilidad de reparación y reutilización. Su despliegue en el textil está previsto de forma progresiva entre 2026 y 2030, y ayudará a saber de verdad qué compramos — y a combatir el greenwashing, esas etiquetas "eco" que no dicen nada.

¿Y esto en qué te afecta?
En dos cosas buenas. La primera: más ropa buena en circulación — al no poder destruirse, los excedentes buscarán segunda vida, y el mercado de la reutilización (donde compras tú) sale reforzado. La segunda: más transparencia sobre lo que compras nuevo, que hará aún más evidente lo que en segunda mano ya sabemos — que una prenda bien hecha puede vivir muchas vidas.
En Rastro Ripollet lo vemos cada semana: prendas con años que siguen impecables. Que Europa empuje en esta dirección solo confirma el camino. Si quieres ver lo que la reutilización puede ofrecerte hoy mismo, date una vuelta por el catálogo.

Fuentes: Modaes, FashionUnited y Geoinnova.


