La segunda mano ya no aparece solo cuando alguien busca ahorrar. Este septiembre de 2026 ha dejado una fotografía bastante más interesante: en Barcelona se han sucedido mercadillos de ropa vintage y usada durante prácticamente todos los fines de semana, mientras que en Londres eBay volvió a colocar prendas pre-loved dentro del calendario de la London Fashion Week.
Son dos escenas muy distintas —un mercado local y una gran cita internacional—, pero juntas muestran algo que merece atención: la ropa que ya existe está ganando visibilidad como moda, ocio y forma de descubrir estilo, no únicamente como alternativa barata.
Barcelona: la segunda mano convertida en plan de fin de semana
Durante septiembre, Barcelona ha reunido propuestas de segunda mano con formatos muy diferentes. La agenda de Markets Barcelona incluyó liquidaciones de ropa vintage a 1, 2 y 3 euros, pop-ups como Los 22 del Market y citas en espacios como Nau Bostik o Poblenou. Time Out Barcelona también recopiló mercados prácticamente cada fin de semana del mes.
Conviene no sacar una conclusión que los datos no permiten: que haya muchos eventos no demuestra por sí solo cuánto ha crecido el gasto en ropa usada. Pero sí indica algo visible y medible: la segunda mano ocupa más espacio en la agenda de ocio y moda de la ciudad. Ya no se presenta únicamente como “ropa barata”, sino mezclada con vintage, diseño, música, gastronomía y cultura urbana.
Para quienes vivimos en Ripollet, Cerdanyola, Barberà del Vallès, Montcada o Sabadell, esa cercanía con Barcelona importa. Significa que descubrir moda usada puede formar parte de una salida de fin de semana, pero también recuerda una ventaja del comercio local: no siempre hace falta desplazarse a la ciudad para encontrar una pieza interesante.
Londres: una pasarela de segunda mano que se podía comprar en directo
La otra señal llegó el 17 de septiembre. Según el anuncio oficial de eBay, su Endless Runway regresó por tercer año a la London Fashion Week como un desfile de moda pre-loved que podía comprarse en tiempo real a través de eBay Live.
La selección reunió prendas aportadas o escogidas por perfiles de moda, cine y cultura, entre ellos Daisy Edgar-Jones, Adwoa Aboah, Sandy Powell y el estilista Harry Lambert. British Vogue cubrió la iniciativa el mismo día y destacó precisamente esa posibilidad de comprar prendas procedentes de armarios reales durante el evento.
Aquí también conviene separar marketing de realidad. Que una plataforma organice una pasarela no significa que toda la industria de la moda haya cambiado de modelo. Pero sí es relevante que una gran plataforma de reventa invierta en presentar la segunda mano con el mismo lenguaje visual que la moda nueva: estilismo, curaduría, directo y deseo.
¿Qué tienen en común un mercadillo de 2 euros y una Fashion Week?
Más de lo que parece. Ambos convierten la búsqueda en parte de la experiencia. En segunda mano no existe una fila infinita de unidades idénticas: hay que mirar, comparar, tocar, medir y decidir. Esa pequeña incertidumbre es justo lo que hace que muchas personas hablen de “encontrar” una prenda, no simplemente de comprarla.
En un mercado de Barcelona puede ser una chaqueta vintage inesperada. En una pasarela internacional, una pieza de diseñador que ya perteneció a otra persona. El precio y el contexto cambian muchísimo, pero la lógica es similar: el valor no depende de que la prenda sea recién fabricada.
Los datos españoles ayudan a entender por qué esto ya no es marginal
La visibilidad cultural encaja con los datos de consumo que ya conocimos este año. La OCU publicó en febrero una encuesta a 1.331 personas de entre 18 y 64 años en la que el 75% declaró haber comprado al menos un producto de segunda mano durante los doce meses anteriores. Ropa, calzado y accesorios encabezaban las búsquedas, con un 48%.
Ese dato no significa que tres de cada cuatro españoles compren ropa usada habitualmente; la encuesta abarca distintas categorías de producto y mide al menos una compra anual. Aun así, sirve para situar el fenómeno: la segunda mano ya forma parte del comportamiento de consumo de una mayoría de la muestra. Lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre cómo compramos segunda mano en España.
La oportunidad para una tienda pequeña está en hacer lo contrario que una gran plataforma
Cuando una tendencia crece, es fácil pensar que una tienda local debe imitar a las plataformas: subir miles de productos, perseguir todas las modas y publicar constantemente. Para un negocio pequeño puede funcionar mejor lo contrario.
- Seleccionar mejor. Una pieza bien revisada y bien descrita genera más confianza que veinte publicaciones sin medidas ni detalles.
- Explicar el estado real. En segunda mano, una fotografía bonita atrae; una descripción honesta hace que la persona se desplace o pregunte.
- Dar contexto. Tejido, caída, marca, época aproximada cuando pueda comprobarse y posibles combinaciones aportan más valor que una simple etiqueta de precio.
- Combinar web y tienda física. El catálogo permite descubrir desde casa y la cercanía permite ver la pieza, preguntar y recogerla sin convertir cada compra en un envío.
En Rastro Ripollet ese es el punto que más nos interesa de esta noticia. No competir por tener más ropa, sino conseguir que cada pieza tenga la información suficiente para que alguien sepa si merece la pena venir a verla. Si estás cerca de Ripollet, puedes empezar por consultar el catálogo online y después decidir con calma.
Lo que vamos a vigilar a partir de ahora
La gran pregunta para los próximos meses no es si veremos más mensajes sobre circularidad —eso parece seguro—, sino si esa visibilidad se traduce en mejores prácticas: más reutilización real, prendas que duren más, información clara sobre su estado y menos compras impulsivas disfrazadas de sostenibilidad.
También merece seguimiento el crecimiento de los formatos en directo. Si la compra por live shopping funciona para artículos únicos, puede acercar todavía más la lógica de la segunda mano a las redes sociales. Pero el formato no debería borrar lo esencial: conocer medidas, estado, composición y condiciones antes de pagar.
La noticia de septiembre no es que la segunda mano se haya vuelto “de moda” de repente. Es que está apareciendo en más escenarios a la vez: en un mercadillo de barrio, en una app, en una tienda pequeña del Vallès y hasta en una pasarela internacional. Y cuando una misma forma de consumir empieza a verse en lugares tan diferentes, merece la pena observarla con atención.
Fuentes consultadas: eBay (10 septiembre 2026), British Vogue (17 septiembre 2026), Markets Barcelona (agenda de septiembre 2026), Time Out Barcelona (3 septiembre 2026) y OCU (19 febrero 2026). Datos y eventos comprobados a 28 de septiembre de 2026.



